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Aunque parezcan casos sacados de un cuento de terror, este fenómeno es más común de lo que se cree.

Un ataúd que hace ruido por dentro, una caravana que se detiene y un médico que confirma que no hay signos vitales en el cuerpo. El misterioso caso que aconteció la semana pasada en la localidad bonaerense Mercedes tiene un antecedente inmediato en Brasil, donde un nene estaba siendo velado y de repente “despertó” para tomar agua.

Los especialistas identifican que estos fenómenos pueden darse por “catalepsia” o por reflejos post mortem: en el primer caso, se trata de un padecimiento por el que muchos dan por muerta a una persona viva. En el segundo, son movimientos involuntarios que los cadáveres realizan durante el proceso de rigor mortis.

En el caso de Mercedes, todo quedó registrado en la red social Twitter por un usuario que pasaba por la calle cuando el cortejo fúnebre paró para abrir el ataúd: el chofer del coche había sentido golpes en el cajón, pero cuando sacaron el cuerpo y lo llevaron al hospital, los médicos le practicaron tareas de reanimación. Con el correr de los minutos constataron que la mujer llevaba muerta 24 horas.

Sin embargo, el caso más misterioso se dio en Brasil en 2012. Allí, Kelvin, un nene de 2 años que estaba siendo velado luego de morir por un cuadro de neumonitis, “despertó” en su funeral, se sentó en su ataúd y -según el relato de los testigos- le pidió a su papá un vaso de agua. Ante el asombro de los familiares y después de que el niño bebiera el agua, levantaron su cuerpo y lo llevaron al hospital, pero en el hospital no le detectaron ningún signo vital.

Aunque parezcan casos sacados de un cuento de terror, este fenómeno es más común de lo que se cree. Se denomina catalepsia y aterra a la humanidad desde siempre.

La catalepsia es un trastorno del sistema nervioso central que se caracteriza por generar una parálisis corporal en la persona que lo sufre. A esto le sigue un endurecimiento y tensión de los músculos que impiden cualquier tipo de movimiento. De ahí que se crea que la persona está muerta, porque muchas veces el síntoma puede durar unos minutos o algunas semanas en desaparecer.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó a la catalepsia como una enfermedad psiquiátrica y como una de las pautas para el diagnóstico de la esquizofrenia. Entre las causas de este enfermedad, la OMS destaca el mal de Parkinson, la Epilepsia, los efectos del uso y abuso de la cocaína y otras drogas narcóticas.

El fenómeno es tan intrigante que el cine y la literatura lo han utilizado, en varias ocasiones, para sus narrativas. Un ejemplo de ello es el cuento de horror, “El entierro prematuro” escrito por Edgar Allan Poe en 1844. En el relato el narrador que sufre de esta enfermedad vive en un pánico constante por quedar inconsciente y ser enterrado. Para superar ese miedo enumera varios casos de personas que fueron enterradas vivas.

Con este tipo de trastornos, hasta los médicos pueden dar por muertas a personas que aún tienen chances de sobrevida o, incluso, que permanecen concientes sin poder mover su cuerpo.

El fenómeno inverso se lo denomina “movimientos reflejos” durante el proceso de rigor mortis, es decir, el endurecimiento del cuerpo. Muchos cadáveres, durante las primeras horas de descomposición, pueden realizar algunos movimientos mecánicos bruscos.

En este segundo caso, no se trata de una persona viva que es considerada muerta. Se trata de un cuerpo que, en plena descomposición, realiza algunas mecánicas físicas que pueden atemorizar a quienes lo rodean.

Fuente: DIARIO MÓVIL

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