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viernes, enero 15, 2021
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La seguridad del Capitolio, en el ojo del huracán


Tropas fuera del Capitolio de Estados Unidos tras el asalto, Washington.ERIN SCOTT / Reuters

La facilidad con la que centenares de simpatizantes trumpistas asaltaron el Capitolio ha puesto bajo la lupa a las fuerzas policiales de Washington. Los responsables de seguridad del Capitolio han reconocido que no estaban preparados para contener una turba, pero voces críticas con lo sucedido les reprochan que la manifestación Salvemos Estados Unidos estaba prevista desde hacía semanas y el tenso clima político era razón suficiente para tomar fuertes medidas preventivas.

El violento episodio también ha abierto un debate racial. La respuesta de contención policial vista este miércoles contrastó con las imágenes del pasado verano, cuando las tropas de la Guardia Nacional tomaron las calles de la capital estadounidense durante las protestas contra los abusos policiales contra los afroamericanos. El propio presidente electo, Joe Biden, terció en el debate al afirmar ayer que si hubieran sido los manifestantes del movimiento Black Lives Matter los asaltantes, habrían sido tratados de manera muy diferente de la multitud de “matones” que irrumpió en el Capitolio. “Eso es inaceptable”, dijo.

Entre los miles de simpatizantes que llegaron a Washington para “luchar” por el mandatario saliente, Donald Trump, algunos vestían camisetas en las que se leía: “Guerra Civil. 6 de enero de 2021”. Desde el 1 de enero, casi 1.500 publicaciones en Twitter relacionadas con el evento hacían referencia a la violencia y hubo alguno que advirtió que llevaría armas. Trump se dirigió a los manifestantes horas antes del asalto, agitó el fantasma infundado del fraude electoral, los llamó “verdaderos patriotas” y les instó a no rendirse. Por último, les dijo que marcharan hasta el Capitolio: “Tenéis que mostrar fuerza y ser fuertes”. Pero la policía dice que no estaba preparada.

El Capitolio tiene su propia fuerza policial, de 2.000 agentes, pero solo una parte estaba de servicio, y con el uniforme ordinario, no de antidisturbios. Se vieron rápidamente superados por los centenares de personas que derribaron el frágil cerco de seguridad. Incluso recibieron golpes al interponerse en su camino. Cruzada esa barrera, los manifestantes treparon hasta alcanzar las ventanas y romper los cristales.

Un ‘selfie’ con un agitador

Fuentes de seguridad citadas por The New York Times argumentaron que los agentes del Capitolio estaban preparados para delimitar una manifestación, no para repeler un ataque. Dentro del edificio, la policía intentó bloquear el paso a las salas colocando muebles en las puertas y lanzando gases lacrimógenos. Algunos agentes sacaron sus armas para proteger el salón del pleno. Una mujer murió víctima de un disparo de la policía y otros tres manifestantes fallecieron tras ser trasladados al hospital. Las circunstancias de las muertes se investigan.

En algunas imágenes en redes sociales se ve a los agentes echándose para atrás cuando los agitadores avanzan, ayudando a algunos para que no se hicieran daño y a otro hasta haciéndose un autorretrato con uno de los extremistas. Varios abogados y activistas de derechos civiles destacaron que si los manifestantes hubiesen sido afroamericanos, la actuación habría sido otra. La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, solicitó la ayuda de tropas de la Guardia Nacional. Casi una hora después, cuando la gravedad de la situación era evidente, se activó a toda la Guardia Nacional de Washington.

El Departamento de Defensa había aprobado antes de la manifestación desplegar a 340 miembros, pero solo de apoyo y sin armas. Por la noche, las agencias federales de seguridad movilizaron a cientos de agentes para apoyar a la policía.

Solo 52 detenidos

La irrupción en el templo de la democracia de Estados Unidos se saldó con un total de 52 detenidos, 26 de ellos por incumplir el toque de queda que decretó el Ayuntamiento de Washington a partir de las 18.00 (hora local) del miércoles. La cifra es similar al número de detenidos que dejaron las protestas contra el cambio climático lideradas por la actriz Jane Fonda en el Senado el año pasado. La activista y sus acompañantes no golpearon a agentes de la policía, ni dañaron el mobiliario urbano, ni se pasearon con la bandera confederada, símbolo de los Estados del sur esclavista. Solo se sentaron en la calle con sus pancartas para movilizar a los legisladores para aprobar una agenda contra el cambio climático.

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Fuente:elpais.com/

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