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Los cambios de conducta provocados por estos eventos pueden representar riesgos en la salud también para personas con enfermedades crónicas.

Un buen asesoramiento para las personas que padecen enfermedades crónicas resulta crucial en las fechas festivas. En Argentina, 1 de cada 10 adultos padecen diabetes; mientras que la hipertensión arterial es responsable del 45 por ciento de los infartos y del 51 por ciento de los ataques cerebrovasculares. Es común que durante las fiestas se consuman más comidas de las habituales y de diferentes composiciones calóricas. Al respecto, la licenciada Brenda Altman, nutricionista, explica que “en los casos de diabetes, aparecen muchas hiperglucemias,y los pacientes con hipertensión tienen tendencias a mediciones más altas durante esos días”.

Frente a ello, Altman remarca la importancia de que los hipertensos moderen el consumo de alimentos altos en sodio como fiambres embutidos, preparaciones con caldo, mayonesa, ketchup y mostaza; mientras que en el caso de los pacientes diabéticos es necesario evitar el exceso de azúcares. Teniendo en cuenta que 6 de cada 10 adultos presentan sobrepeso y 5 de cada 10 son sedentarios, los cuidados se extienden a toda la población.

Los cambios de conducta y comportamientos provocados por estos eventos, pueden representar riesgos en la salud también para personas con buen estado, “principalmente por la mayor probabilidad de intoxicaciones alimentarias, excesos alimentarios, altas temperaturas, factores de estrés, menor nivel de actividad física y horas de descanso”, destaca la licenciada en Nutrición Guadalupe Benavidez.

Durante las noches navideñas, muchas familias cuentan con la tradición de desplegar todos los alimentos en forma de banquete. La temperatura, el tiempo sin refrigeración y la conservación de las comidas pueden aumentar el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por alimentos (ETA). Frente a esta costumbre, la Lic. Benavidez recomienda impedir la  sobreexposición de las preparaciones a temperatura de riesgo (entre 4 y 65°C) por tiempo prolongado y exhibir solo la cantidad que se estima comer, para que no queden sobras a temperatura ambiente.

Entre las 2 y 6 horas posteriores a la ingesta de alimentos contaminados pueden comenzar a aparecer síntomas como dolor de estómago, dolor de cabeza, diarrea, náuseas e incluso escalofríos y fiebre; variando por la cantidad de comida y el tipo de microorganismo que provoque el mal estado.

Ambas nutricionistas coinciden al momento de aconsejar formas de evitar estos riesgos durante las fiestas, entre ellas se destacan: la planificación es esencial para no excederse y poder disfrutar; elegir un menú con una opción de entrada, plato principal y postre; realizar las 4 comidas principales del día y no “ahorrar” salteando comidas, ya que provocan un efecto contrario. Por último, recuerdan la importancia de una adecuada hidratación y de sumar una actividad física a la rutina diaria para que el organismo esté más equilibrado en situaciones especiales como las festividades de fin de año.

Calorías de una canasta navideña

Al terminar la cena, con los cuidados necesarios en los alimentos y el alcohol, aparece el momento de compartir la mesa dulce con los clásicos: pan dulce, garrapiñada, turrón, etc. ¿De cuántas calorías ingeridas estamos hablando?

– Pan dulce: una porción sin agregados como chocolate o frutos secos tiene entre 300 y 400 calorías.

– Confites de chocolate: 100 gramos cuentan con 530 calorías.

– Barra de pasta de maní: una porción de 100 gramos aprox tienen 510 calorías.

– Turrón: 460 calorías cada 100 gramos.

– Garrapiñadas: una porción tiene 500 calorías aproximadamente (100 gramos)

– Sidra/champagne: una copa estándar tiene 90 calorías.

Teniendo en referencia que las calorías diarias recomendadas para un adulto sano promedio es de 2000/2500 calorías aproximadamente, la ingesta de los productos dulces en las fiestas excede ese valor total.

Fuente: Consenso Salud

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