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martes, enero 19, 2021
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Si yo me vacuno, protejo a todo el mundo

“¿Me vacuno o no me vacuno?, ¿la vacuna es segura o no?, ¿me pasará algo?, ¿qué tiene más riesgo: vacunarse o contagiarse del coronavirus? Yo soy joven, mejor no me vacuno, porque si me contagio del coronavirus no me pasará nada, y así espero a ver qué pasa con la vacuna…”

Este es el runrún mental de muchas personas. Hay una sombra de duda sobre la seguridad de las vacunas que ya se están administrando y las que puedan llegar. “Claro, se ha corrido tanto, no hay estudios a largo plazo, y si descubren de aquí a unos años que las personas vacunadas…” Entiendo perfectamente esas dudas. Pero ya lo he señalado con rotundidad en esta columna y lo vuelvo a decir. La comunidad científica no se ha saltado ningún paso en el desarrollo de las vacunas. ¿Hemos corrido mucho? Sí. La situación así lo requería. Pero se han realizado estudios con decenas de miles de personas. Se han visto efectos secundarios leves y algunos graves. Se han revisado los ensayos. Y la Agencia Europea del Medicamento y la Agencia Federal del Medicamento de Estados Unidos (los organismos encargados de aprobar las vacunas) han revisado de forma exhaustiva los estudios, la eficacia y la seguridad. Y han llegado a la misma conclusión: las vacunas son eficaces y seguras. ¿Esto quiere decir que no se producirá nunca en ninguna persona un efecto adverso? No, no podemos realizar esta afirmación. Pero es que no podemos afirmarlo de ningún medicamento. Ni sobre las vacunas contra el coronavirus ni sobre otros medicamentos que llevan decenas de años ya aprobados y que se han administrado a millones de personas.

¿Qué nos dicen los ensayos clínicos sobre la seguridad de las vacunas? Se han observado efectos locales en la zona del pinchazo (enrojecimiento, dolor, hinchazón). También hay personas que han sufrido fatiga, cefaleas y fiebre. Estos síntomas no tienen mayor importancia. Pero sí que se han descrito efectos secundarios graves. En el caso de la vacuna de BioNTech & Pfizer (la que estamos administrando ya en España), se han descrito reacciones alérgicas graves en su administración en la vida real, fuera de los ensayos. Por ese motivo, esta vacuna no se recomienda (por el momento, hasta que dispongamos de más datos) en las personas con historial de reacciones alérgicas graves. Con respecto a la vacuna de Moderna (que está a punto de llegar a España), los efectos secundarios más destacados que indican los ensayos son fatiga (9,7%), mialgia o dolor muscular en la zona del pinchazo (8,9%) y artralgia o dolor en las articulaciones (5,2%). En los ensayos de la vacuna de Oxford se describieron dos casos de mielitis transversa. Esta es una patología que provoca la inflamación de la médula espinal. De este modo, se cortocircuita la conexión de las células nerviosas de los nervios espinales y el resto del cuerpo. Los síntomas son debilidad muscular, dolor y alteraciones sensoriales. Esta es una patología grave que provocó que se detuviera el ensayo de la vacuna de Oxford. Tras una exhaustiva revisión, no se observó una relación entre la administración de la vacuna y esta patología.

Por tanto, las vacunas son seguras, pero la seguridad al cien por cien no existe. Ya hay unos 20 millones de personas vacunadas en el mundo. Yo misma soy una de esas personas. Más allá de ciertas molestias en la zona del pinchazo, no he sentido ningún otro efecto secundario.

Yo creo que la pregunta que nos debemos hacer todos es la siguiente: “¿Cómo puedo contribuir al fin de la pandemia?” Con mascarilla, higiene de manos, distancia y vacunándonos. Plantearse la opción de no vacunarse y a ver qué pasa, o esperar a que se vacune todo el mundo, son opciones insolidarias que contribuyen a alargar la pandemia y ponen en riesgo la vida de muchas personas.

Este virus nos ha hecho tomar consciencia de que nos necesitamos los unos a los otros. Todos echamos de menos a los familiares y amigos con los que no podemos tener el contacto que deseamos. Y nos ponemos mascarilla, nos lavamos las manos con frecuencia y respetamos la distancia de seguridad para protegernos los unos a los otros. En la lucha contra el coronavirus no existen salvaciones individuales. La solución pasa por la colaboración y la solidaridad. Si yo me vacuno, protejo a todo el mundo.

Magda Campins es jefa del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Vall d’Hebron.



Fuente:https://elpais.com/

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