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martes, enero 26, 2021
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Trabajar desde la cama, en realidad, es genial


“Creo que puede funcionar muy bien para la gente, pero es fundamental poner ciertos límites”, opinó. Huffington aconseja mantener la mesita de noche libre de desorden y asegurarte de detener el trabajo por completo a la hora que debe terminar tu jornada laboral, levantarte de la cama y guardar los dispositivos electrónicos en otra habitación.

“Recomiendo encarecidamente tener una transición real”, dijo. “Yo me doy una ducha caliente para olvidarme de lo sucedido durante el día. Cámbiate de ropa, ponte una camiseta diferente para dormir. Me encanta la lencería bonita. Te hace sentir como que ya por fin es hora de dormir”.

Los defensores de la cultura del escritorio argumentan que no hay manera de que alguien pueda ser productivo desde la cama. “No conozco a nadie que trabaje realmente acostado bocabajo, pero conozco a muchas personas que trabajan en la cama (mi esposo, por ejemplo). Creo que todos ellos son unos vagos perezosos en rápido deterioro y propensos a desarrollar llagas por no pararse de la cama”, le dijo la escritora Susan Orlean a The New Republic en 2013. “O quizá son muchísimo más felices (e inteligentes) que el resto de nosotros”.

Pero de lo que muchos trabajadores confinados en casa se están dando cuenta durante la pandemia es de algo que las personas con discapacidades y enfermedades crónicas han sabido desde hace años: trabajar en cama no significa que uno sea flojo o esté deprimido. De hecho, es perfectamente posible conservar un trabajo a distancia desde la cama, siempre y cuando tu empleador sea flexible con respecto al trabajo remoto.

“Tenemos datos que muestran que la creación de tiempo es buena para la felicidad. Si puedes trabajar desde cualquier lugar y eliges hacerlo desde la cama, ese es un ejemplo de creación de tiempo”, señaló Ashley Whillans, profesora adjunta de la Escuela de Negocios de Harvard. “Elegir dónde trabajar y cómo cumplir con el trabajo puede aumentar la satisfacción de los empleados”.

Tessa Miller, de 32 años y autora del libro What Doesn’t Kill You, sobre su lucha con una enfermedad crónica, ha estado trabajando en su cama desde que le diagnosticaron la enfermedad de Crohn a los 23 años. “Creo que la pandemia está resaltando todas las cosas que las personas discapacitadas y con enfermedades crónicas hemos estado haciendo durante mucho tiempo, y ahora todo el mundo también las está haciendo. Trabajar desde la cama es una de ellas”, dijo Miller. “Conozco a muchas personas altamente productivas, inteligentes y talentosas que tienen que trabajar en la cama por necesidad”.

Las personas con discapacidades o enfermedades crónicas afirman que esperan que, de la misma forma como la pandemia ha hecho que las empresas sean más abiertas respecto al trabajo a distancia, también se elimine el estigma de trabajar en la cama. “Espero que una de las cosas buenas que salgan de todo esto sea la revelación de que se puede hacer un buen trabajo desde la cama, la bañera o el sofá de la sala con una almohadilla térmica. Espero que eso genere oportunidades para las personas con discapacidades o enfermedades crónicas en campos laborales en los que tal vez no se sentían bienvenidos antes”, afirmó Miller.



Fuente:nytimes.com/

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